LA LECTURA ES LA KRIPTONITA CONTRA LA GILIPOLLEZ

Son innumerables los artículos y estudios realizados sobre la importancia de la lectura en el ser humano (Pensamiento Educativo, vol. 27, de neuro-class.com «El cerebro que lee: lectura y desarrollo cognitivo» o efesalud.com «La lectura: pieza clave para el desarrollo cognitivo de los niños») Pero no solo es importante, sino que es vital, porque nos salva de la estupidez. Y es que no hay nada peor en el mundo que un gilipollas y la lectura es la kryptonita contra la gilipollez. Es mucho más fácil que una persona que no ha leído nunca o no le guste leer (y con leer me refiero tanto a novelas, como a la prensa, libros técnicos, ensayos, etc.; no solo narrativa de ficción) se acabe convirtiendo en uno de ellos, lo que tampoco exime que haya enormes gilipollas muy leídos, que también, pero en proporción ganan por diferencia los que no lo practican nada. 

Dicho esto, me explico:

Beneficios cognitivos

  • Mejora nuestra capacidad de abstracción, lo que permite concentrarnos mejor.
  • Mejora la imaginación, lo que nos permitirá solucionar problemas complejos mediante la creatividad, innovar en nuestros trabajos, inventar juegos para el divertimento y aprendizaje de nuestros hijos, etc. 
  • Mejora nuestra memoria, con todo lo que ello implica a niveles laborales, sociológicos y de salud. 

Aumenta las conexiones neuronales por tanto. Es decir, que pasamos de tener en la cocorota un 600 caballos a un Porsche 911, casi nada. Porque todos, por regla general, tenemos las mismas conexiones cerebrales, pero dependerá de cómo las ejercitemos que una gran cantidad se duerma para no despertar o tenga ganas de trabajar en todo momento.

La kriptonita contra la estupidez es la lectura. Leer puede evitar que te conviertas en un idiota más.

Además, ayuda a prevenir enfermedades como la demencia senil o el Alzheimer, o decelerar su proceso en caso de que ya estén en marcha. La lectura nos aporta emociones y las emociones ayudan a la memoria pues asientan los recuerdos. Al leer y no visualizar obligamos a nuestro cerebro a buscar entre nuestros recuerdos para imaginar los escenarios o a los personajes, nos lleva a empatizar con ellos y su forma de ser. Lo cual es tremendamente valioso para socializar

Por otro lado, la lectura es un aprendizaje continuo, tanto por la sabiduría que nos aporta como por la mejora en la forma de expresarnos. La lectura nos ayuda a enriquecer nuestro vocabulario, a formular correctamente las oraciones y a estructurar mejor nuestras ideas. Es decir, que nos hace mejores escritores y oradores, puesto que sabemos cómo expresarnos mucho mejor que una persona no leída. 

Otro de los aspectos en los que ayuda contra la gilipollez es en la relajación de nuestra mente. Leer nos relaja, nos evade de los problemas cotidianos y nos ayuda a dormir. Tres puntos fundamentales para encontrarnos en estado ZEN y evitar encabronarnos absurdamente con problemas nimios. 

Por todo ello, si el ser humano es lector desde muy joven, es más que probable que tenga más probabilidades de optar a puestos de trabajo de gran responsabilidad y mucho mejor remunerados. Puesto que ha entrenado toda su vida el cerebro para estudiar, entender, conceptualizar los problemas y dotar a su imaginación para encontrar la mejor forma de solucionarlos, así como mejorar sus puestos de trabajo optimizando los resultados. 

En definitiva amiguetes, la lectura es la Kriptonita contra la gilipollez, porque una persona que no lee es más propensa a no entender los conceptos y, por lo tanto, a mal interpretar. Es más propensa a usar la agresividad a la hora de discutir ya que su cerebro no está preparado para generar argumentos y la fuerza es el único medio que encontrarán para estar por encima del resto. Se verán frustrados al no alcanzar metas laborales porque se sienten incapaces de comprender determinados trabajos, y ello provocará una pérdida de la autoestima y un aumento de la agresividad por frustración. 

La vida en pareja será más complicada puesto que el aspecto comunicativo también se ve influido, ya que tendremos menos tema de conversación y seremos peores oradores, por lo que el aburrimiento y la monotonía se hacen más patentes.

Y, al final, todos esos aspectos hacen (en gran medida) de las personas que no les gusta leer más candidatas a convertirse en verdaderas gilipollas.

A hablar no se aprende hablando, sino leyendo.

Cicerón

Carlos Venegas (CEO)

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